
Caminando por la Séptima cerca al Museo Nacional, se produjo el encuentro. Él, alto moreno de cabello largo, abundante barba y ojos negros penetrantes, ella de estatura media, cabello corto y mono, piel blanca y voz angelical. El ineludible saludo y luego la invitación a tomar un trago en el apartamento.
Tres copas servidas, dos botellas vacías y una recién destapada, él recostado en el sofá sosteniéndole la cabeza a ella, yo sentado en el suelo observándolos, la música que nos acompaña: Azul de Zbigniew Preisner (banda sonora de la trilogía de Kieslowski).
Por fin ella sale de la sala, quedamos solos él y yo, la atracción es evidente, comenzamos a besarnos con premura, ella regresa con la hielera y un cigarrilo, se acerca lentamente y toma mi cabello, busca mi boca, la encuentra, él le quita la blusa y deja sus senos expuestos los chupa como si fueran de caramelo, ella gime ligeramente, él se desviste y ambos me quitan la ropa con delicadeza. Me siento como un invitado, me relajo y me dejo atender.
Ella comienza a chuparme el miembro, mientras él dilata su vagina con los dedos, me besa, los toco, él la penetra, ella sigue gimiendo, mis manos tocan todos los cuerpos, sus senos ahora los recorren mis labios, el me masturba suavemente, la música continua, observamos nuestros cuerpos excitados y calientes, no aguanto más y me vengo en la mano de él, esto la excita a ella contorsionándose para que él la penetre, es demasiado tarde, él se esta viniendo y la mancha.
Allí terminamos, tres copas, tres botellas, tres cuerpos humedecidos y un olor penetrante que se mezcla con el humo de la marihuana que fumamos para mantener el estado, de fondo la música de: Trois Couleurs: Blue de Kieslowski.